domingo, 17 de abril de 2011

Dimanche de printemps dans la petite Clinique

El reloj de la torre de la Residencia de Ancianos de Lardero (o algún otro,seguramente) desgrana dos campanadas que anuncian la proximidad del yantar.El personal de Urgencias de los Manzanos bosteza y espera la comida o la hora de salida.María,la enfermera,finaliza turno en una hora,así como X,la recepcionista y ¿Pilar? la técnico de Rayos.El dr. Simón,simpático venezolano,que cada día me recuerda mas a Espartaco Santoni,y el que suscribe,doc Morcillas Cordero, vagan por las estrechas dependencias del complejo,suspirando por un buen asado y una breve siesta en los sillones del box.Diana Inés,la pediatra argentina,última al último bambino con su habitual delicadeza.Suena,a lo lejos,un sonar(¿algún submarino en busca de obstáculos o enemigos?).La luz del sol penetra por las troneras de las consultas.Un teléfono impertinente quiebra el silencio.Contemplo mis uñas,mas largas de lo que permite la urbanidad y doy un puñetazo en la mesa de formica para probar mi vigor y mis menguadas fuerzas. Tecleo,y eso es todo.Una puerta que se abre y una voz aguardentosa anuncian el fin de la paz.

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